lunes, 9 de mayo de 2011

La crisis del filosofo del poeta del loco

Impresionado estoy o mas bien perplejo como le doy importancia a unos cuantos números que no significan nada y la vez que representan algunas divisas metálicas. Ahora casi soy Ingeniero y me siento mas vació que nunca. El pensar que con un salario menor de 6000 pesos voy a perderme en los abismos de la mediocridad. Y sin embargo no poder enfrascarme en un trabajo de tiempo completo, si así en un trabajo de medio tiempo de insuficiente sueldo. Pero de buen valor de aprendizaje siento que mi tiempo se absorbe y mis segundos se pierden un poco en retroceso hacia la pobreza, hacia la senectud precaria. Que no me importa tanto ser pobre desde el punto de vista de obtención de bienes sino mas bien de falta de atención, de silencio, de poder ser escuchado. Nunca me habían aplastado los números, la condición de no poder formar una familia sustentable. Que en el fondo mi corazón me hierve y me empuja a olvidar esos insignificantes parámetros que no hacen crecer el espíritu. Mas su pragmaticidad me envuelve y me deja en tinieblas.

Entre mas lógica mundana agarra mi mente, ¡mas asco saborea mi intuición. Debe existir otra logica divina pero todavia no la encuentro.